La izquierda indefinida

El politólogo Santiago Armesilla nos ofrece unas herramientas filosóficas fundamentales para tratar de comprender la situación de la izquierda española en el presente.

Siguiendo las categorías de Gustavo Bueno, Podemos sería una izquierda fundamentalista que ha cristalizado en un partido los procesos de la izquierda extravagante y divagante. Sus bases filosóficas se pueden encontrar en pensadores posmodernistas como Jean-François Lyotard o Ernesto Laclau, entre otros.

Para Lyotard los grandes relatos (marxismo, cristianismo, iluminismo y capitalismo) habían caído, era necesario rescatar la otredad, los pequeños relatos que habían sido olvidados por los grandes relatos; es decir, la lucha de la mujer, los homosexuales, los animales, los indígenas, etc. Laclau, por otro lado, reinterpreta de forma particular el concepto gramsciano de hegemonía. Para Laclau es fundamental el combate por los significantes vacíos, es decir, palabras políticas de uso común como Estado, nación, patria, clase social, etc, son significantes vacíos; la labor de Podemos, en este caso, sería dotar de significado a estas palabras y disputárselas a la derecha en la arena política, con un fin proselitista o hegemonizante.

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Gustavo Bueno, “España” (conferencia magistral)

La tesis de Bueno es que España se constituye como un imperio católico, en oposición al islam y al protestantismo. España es un problema filosófico y universal. En su misma constitución está el problema.

A lo largo de casi dos horas Gustavo Bueno hace un recorrido verdaderamente espectacular, sintetizado, pero sin pérdida de rigor, justificando ladrillo a ladrillo su edificio filosófico, por la historia de España. Mientras la mayoría de autores crean todo un entramado de categorías para justificar una idealización previa, Gustavo no deja ni una sola base de su pensamiento sin justificar, ni una sola categoría sin solidez, ni un solo concepto sin desmenuzar hasta en sus más lejanos orígenes, demostrando una base de datos tan basta como su velocidad para emplearla. Pero los datos son mera acumulación sin un sistema comprensivo que permita una intelección profunda, y Gustavo Bueno lo tiene.

España: conferencia pronunciada por Gustavo Bueno en Oviedo, el 14 de abril de 1998, en la reunión de la Asociación de Hispanismo Filosófico con ocasión de su décimo aniversario.

La leyenda negra antiespañola y el sentimiento de inferioridad

Creo que a nadie se le escapa, si es capaz de admitirlo, que los españoles tenemos un sentimiento de inferioridad con respecto a nuestros vecinos que viene de mucho tiempo atrás y que, podría decirse, ha ido siendo sembrado incluso por nuestras propias élites.

¿Cómo se explica, por ejemplo, que todo escolar conozca la historia, distorsionada y vergonzosa, de la llamada Armada Invencible, o que la gente conozca Trafalgar y al vicealmirante Nelson, pero no sepa quienes son Blas de Lezo o Álvaro de Bazán? ¿Un imperio de patanes, sin músculo racional y científico, como se tiende a creer, habría sobrevivido 300 años ante el acoso constante de potencias enemigas? ¿En un imperio oscuro habría florecido un siglo de oro con una explosión apabullante en las artes y las letras?.

¿Cometió el imperio español un genocidio en América? Veremos que los datos lo desmienten para el imperio español, pero no así para el imperio británico o estadounidense.

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La izquierda y la cuestión nacional española. ¡Qué oportunidad perdida!

El carácter reaccionario es aquel que está siempre en la opción de la pulsión de muerte, gozando en destruir sin la preocupación de construir. Decía Ortega en Meditaciones del Quijote:

“La negación aislada es una impiedad. El hombre pío y honrado contrae, cuando niega, la obligación de edificar una nueva afirmación. Se entiende de intentarlo. Así nosotros. Habiendo negado una España nos encontramos en el paso honroso de hallar otra”.

La izquierda independentista catalana es claramente reaccionaria. Trabajan para desunir, para enfrentar, para destruir, como ellos dicen, el régimen del 78; y para hacerlo, curiosamente, colaboran con las élites catalanas que pactaron aquel régimen. No hay atisbo alguno de preocupación por el envés que debería acompañar a toda destrucción, la creación. ¿Qué van a crear y con qué fuerzas? Eso es indiferente. Todos sabemos el disfrute que produce destruir. Pero es que tampoco están destruyendo este régimen, muy al contrario, están alimentando opciones del españolismo más rancio como Ciudadanos, a la par que aumentando el descrédito hacia una izquierda absolutamente desnortada que da la espalda a su propio país.

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