Sectarismo Libertario: “No hacemos política”

 elroto

Ya en el título de este artículo encontramos dos chocantes contradicciones: un grupo político que no hace política y un grupo libertario y sectario. ¿Quiénes son?

Sectarismo trata de influir en las opiniones políticas de los demás sobre diversos temas: la no violencia, el conflicto palestino o el feminismo. Sin embargo, por sorprendente que parezca, cuando alguien les indica que lo que hacen es política los miembros de sectarismo, sin duda gentes de bien, corren apresuradamente a desmentirlo. Claro, “la política es mala”, lo mismo que el poder, así dice su doctrina.

Sectarismo es un grupo libertario y por lo tanto carece de estructuras jerárquicas de poder, “el poder es malo”. Sus decisiones se forman por consenso democrático. Los miembros de Sectarismo se enorgullecen de que en su grupo se escucha mientras que en otros grupos se habla sin escuchar, hasta hacen canciones explicando las diferencias entre oír y escuchar, “no es lo mismo”, repiten con jactancia y regocijo.

Sabiendo esto me resultó chocante comprobar que en su vicaría de Madrid existía una cúpula arzobispal claramente definida y completamente estanca. En la jerarquía le seguía el obispado y por este orden: los pastores, también llamados ministros, encargados del predicado a pie de calle (y no hablo de acomodados pastores, sino de duros soldados talibán); y los monaguillos, las nuevas adquisiciones para la secta, que primero deberán pasar por un periodo de adoctrinamiento en la vicaría.

Ni el obispado ni los pastores, ni por supuesto los monaguillos, se preguntan quien es el dueño de las pelucas.

En sectarismo reina la paz, una paz honesta, y la camaradería, no se discute como en otros grupos donde “hasta llegan a las manos”; son las ventajas del pensamiento único. Este estado de paz sin tacha refuerza la visión de los beatos de que la suya debe de ser sin duda la religión verdadera.

Las buenas gentes de Sectarismo son sencillas, mojigatas y puritanas, abiertas en su fundamentalismo. “En Sectarismo no se expulsa a nadie”, cuando algún pastor ha osado tan solo mencionar la existencia de la cúpula se le hace el vacío, pero no se le expulsa. La expulsión sería algo propio de un grupo político con estructuras de poder, no de uno libertario. El que era antes un camarada y un compa ahora es un forajido, un “troll”: “nos ha defraudado, ¿sentiste su violencia, verdad?”. El grupo es más importante que los amigos o la familia. La organización está por encima del factor humano.

En Sectarismo no gusta nada la ciencia ni el pensamiento crítico. Si tratas de abrir un debate con un discurso que trascienda los viejos dogmas los beatos de sectarismo olvidan sus predicados de no violencia y, dependiendo de su nivel de anulación cognitiva y auto-represión, serán violentos contigo en mayor o menor medida. No importa quien haya tenido voluntad de diálogo y quien no, la palabra del grupo es la palabra divina y como divina es infalible.

En Sectarismo, como en cualquier otro grupo, necesitan campañas de financiación. La diferencia es que en Sectarismo la campaña de financiación es perpetua, lo cual produce no pocos quebraderos de cabeza a sus afanados pastores y monaguillos, que son los que deben apoquinar (la cúpula no apoquina).

No es de extrañar, en esta difícil situación, ver a los pastores y monaguillos vender amargamente las pocas pertenencias que tienen: consolas, videojuegos, bicicletas, guitarras, ropa… “El grupo es más importante que nosotros”.

En Sectarismo, como en cualquier grupo puritano, se discute sobre dinero, y el no contribuir al cepillo de la vicaría puede ser castigado con el ostracismo.

Ninguno de estos beatos se pregunta quien es el dueño de las pelucas.

Pero no todo es paz y amor en Sectarismo. A veces se discute, aunque, todo hay que decirlo, las discusiones se zanjan rápido, nadie es más inteligente que el arzobispado, nadie está a su nivel ni puede poner en cuestión sus lúcidas y elaboradas tesis.

En cierta ocasión, en una de mis visitas a la vicaría de Madrid, fui calificado por un arzobispo: “Tú eres un machista”. Me sorprendió mucho su rapidez mental puesto que solo había cruzado dos palabras con ella (era una mujer), y no me conocía de nada.

Cuando le mostré mis respetos y le pedí su explicación aquel distinguido arzobispo me iluminó, esta fue su verdad:

“No necesito conocerte para saber que eres machista, vivimos en una sociedad machista y, por tanto, todos los hombres son machistas. Tú eres un hombre, por tanto, tú eres machista.”

Mi cabeza ardió de lucidez y creí oír violines angelicales sobre las nubes. Intenté aportar algo a su afirmación pero el arzobispo me puso en mi sitio con un solo gesto de cariñoso desprecio. Yo no estaba a su nivel intelectual, la conversación terminó.

En Sectarismo, siempre a la vanguardia del pensamiento, creen que se puede cambiar el mundo si toda la gente tuviera un huerto ecológico (autogestionado, eso sí).

Mediante el trueque (“el dinero es malo”), se podrían cambiar un par de lechugas por ropa, medicamentos y otras necesidades básicas. Nadie fabricaría esos productos porque todo el mundo estaría autogestionando su huerto y sus gallinas, pero eso no tiene importancia.

En Sectarismo tienen una manera muy particular de entender el feminismo que los distingue del resto de religiones, “las demás son falsas”. Entienden el feminismo no como una igualdad entre el hombre y la mujer, sino como una superioridad innata de la mujer sobre el hombre. La mujer es más sensible, empática e inteligente que el hombre y por supuesto más bella. “El hombre es un machista innato”.

Hay algunos pastores especialmente sensibilizados con esta cuestión, si en su presencia dices algo malo sobre una mujer estos ministros pueden insultarte e incluso agredirte físicamente. En su proceder habitual después lo niegan todo y te condenan al ostracismo. Ten mucho cuidado con decir nada sobre la mujer en su presencia, da igual que estés hablando de ladronas como Esperanza Aguirre, es una mujer y por tanto un ser superior, sin tacha moral alguna.

Ah!, y tampoco pienses que te librarás de su ostracismo por ser amigos del alma. El grupo es más importante que la amistad o cualquier otra zarandaja.

Como Sectarismo es la religión verdadera el resto de religiones son falsas. Esta certeza es magnífica, sin embargo a veces les lleva a cometer algún error de poca importancia, como por ejemplo apoyar a los grupos de mercenarios que trocean niños en Siria; “son la revolución del pueblo sirio” dice Sectarismo. Pero no hay por qué preocuparse ya que la cúpula es infalible. Para demostrar su infalibilidad únicamente recurre a actos de censura en sus redes sociales, insultos y posteriormente ostracismo para los “trolls”. El grupo debe estar siempre cohesionado.

Cuando intenté explicar a las buenas gentes de Sectarismo que para entender un fenómeno tan complejo como el conflicto sirio debían estudiar muchas fuentes, contrastar mucho la veracidad de esas fuentes, entender el contexto geopolítico, la historia y los antecedentes, las gentes sencillas de Sectarismo me dieron una importante lección: “a nosotros nada de eso nos interesa, a nosotros solo nos interesa la gente”. Y es que en Sectarismo son, por supuesto, humanistas. Ellos no son como los demás ni tienen las mismas pulsiones que los demás, no necesitan la autocrítica porque nunca hacen mal a nadie, ellos aman a todos los seres humanos y predican con el ejemplo, la auto-represión y mojigatería es abominable pero a ellos no les afecta. No obstante, si tienen que censurar algún comportamiento que ellos consideren deplorable, censurarán con mano de hierro, no solo el acto sino también a la persona, “porque es la persona la que hace el acto”, un mero chiste verde puede suponer que te nieguen la palabra. Pero ellos no se ven como una inquisición, todo eso ya fue superado, las buenas gentes de Sectarismo se ven a sí mismas como personas abiertas de mente y de espíritu, son infalibles, poseen la verdad y sus corazones están iluminados.

En Sectarismo solo se lee a los autores que apoyan a Sectarismo, el resto no merece la pena ni conocerlos. Es lógico, ¿no?, para qué perder el tiempo.

A quien esta cuestión le parece un poco rara se le dice, con razón, que es un cerrado de mente.

En definitiva, se podrían rellenar muchas páginas sobre este fascinante grupo pero lo mejor es que el lector los conozca por sí mismo.

Conózcalos, acuda a su llamada, seguramente le sacarán 5 o 6 euros para la campaña de financiación y le darán una charla preguntándole aspectos íntimos de su vida personal. Sectarismo necesita conocer a sus candidatos. Suélteles la pasta o le mirarán mal.

Le daré un consejo, no pregunte nunca quien es el dueño de las pelucas, se ofenderán.

(Se me olvidaba, a Sectarismo Libertario también se le conoce como Socialismo Libertario)

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