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Introducción al marxismo

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El marxismo, o socialismo científico, es el nombre dado al conjunto de ideas concebidas por primera vez por Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895). En su totalidad, estas ideas proporcionan una base teórica completamente elaborada para la lucha de la clase obrera para alcanzar una forma superior de sociedad humana – el socialismo.

El estudio del marxismo reposa sobre tres categorías principales, que corresponden en términos generales a la filosofía, la historia social y la economía, o llamándolos por sus nombres correctos, el materialismo dialéctico, el materialismo histórico y la teoría del valor-trabajo. Estas son las famosas “tres partes integrantes del marxismo” a las que se refería Lenin.

Escrito por Alan Woods – Rob Sewell:

En primer lugar, que los defensores del capitalismo reconocen en el marxismo el desafío más peligroso para su sistema, y con ello también confiesan al mismo tiempo la verdad que contiene, a pesar de todos sus intentos por “refutarlo”.

En segundo lugar, que, lejos de desaparecer bajo el montón de abusos, “exposiciones” chapuceras y flagrantes distorsiones, las teorías de Marx y Engels están ganando terreno, especialmente entre las capas activas del movimiento obrero, donde un número creciente de trabajadores, bajo el impacto de la crisis del capitalismo, se esfuerzan por descubrir el auténtico significado de las fuerzas que dan forma a sus vidas, con el fin de ser capaces de influir y decidir conscientemente su propio destino.

Las teorías del marxismo le proporcionan al trabajador pensante el necesario entendimiento a tal fin – un hilo capaz de conducirlo a través del laberinto confuso de los acontecimientos, de los complejos procesos de la sociedad, de la economía, de la lucha de clases, de la política. Armado con esta espada, el trabajador puede cortar el nudo gordiano que lo ata al más poderoso obstáculo en el camino al progreso para sí mismo y para su clase – la ignorancia.

http://luchadeclases.org/historia-y-teoria/en-defensa-del-marxismo/925-que-es-marxismo.html

Materialismo: Los idealistas conciben la conciencia, el pensamiento, como algo externo y opuesto a la materia, a la naturaleza. Esta oposición es algo totalmente falso y artificial. Hay una estrecha correlación entre las leyes del pensamiento y las leyes de la naturaleza, porque las primeras siguen y reflejan las segundas. El pensamiento no puede derivar sus categorías de sí mismo, sino sólo desde el mundo exterior. Incluso los pensamientos aparentemente más abstractos, en realidad, proceden de la observación del mundo material.

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La persona es parte de la naturaleza y desarrolla sus ideas en interacción con el resto del mundo. Los procesos mentales son en efecto reales, pero no constituyen algo absoluto, al margen de la naturaleza. Se les debe estudiar en las circunstancias ma­teriales y sociales en las que surgen. “Los fantasmas formados en el cerebro hu­mano – afirmaba Marx – son necesariamente sublimaciones de su proceso mate­rial de vida”.

Dialéctica:”La gran idea cardinal de que el mundo no puede concebirse como un conjunto de objetos terminados y acabados, sino como un conjunto de procesos, en el que las co­sas que parecen estables, al igual que sus reflejos mentales en nuestras cabezas, los conceptos, pasan por una serie ininterrumpida de cambios, por un proceso de géne­sis y caducidad; esta gran idea cardinal se halla ya tan arraigada desde Hegel en la conciencia habitual, que, expuesta así, en términos generales, apenas encuentra opo­sición. Pero una cosa es reconocerla de palabra y otra cosa es aplicarla a la realidad concreta, en todos los campos sometidos a la investigación”.

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Las transformaciones del agua (líquido) en vapor (gas) o hielo (sólido) no ocurren con una evaporación o congelación gradual, sino de re­pente, a una determinada temperatura (0º, 100º). El efecto acumulativo de los numerosos cambios de la velocidad de las moléculas produce eventualmente un cambio de estado (cantidad en calidad).

Se pueden poner miles de ejemplos, de todas las ramas de la ciencia, de la so­ciología e incluso de la vida cotidiana (por ejemplo, el punto en el que, al añadir más sal, cambia la sopa de algo exquisito en algo incomestible).

La línea nodal hegeliana de medir el cambio y la ley de la transformación de la cantidad en calidad y viceversa, son de esencial importancia no sólo para la ciencia (donde como ocurre con otras leyes dialécticas, son usadas inconscientemente por científicos que no son conscientemente dialécticos), sino sobre todo para el análisis de la his­toria, de la sociedad y del movimiento de la clase obrera.

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“La dialéctica es la ciencia de las concatenaciones, en contraste con la metafísica que trata los fenómenos separados. La dialéctica pretende descubrir las incontables transiciones, causas y efectos que actúan juntos en el universo. La primera tarea de un análisis dialéctico es, por tanto, resaltar la necesaria conexión objetiva de todos los aspectos, fuerzas, tendencias… de la esfera dada de un fenómeno” (Lenin, Apuntes Filosóficos).

La dialéctica se acerca a un fenómeno dado desde el punto de vista de su desa­rrollo, su propio movimiento y vida: cómo surge y cómo muere; considerando tam­bién las contradictorias tendencias y aspectos internos de este fenómeno.

http://www.luchadeclases.org/historia-y-teoria/en-defensa-del-marxismo/927-que-es-marxismo-ii.html

Para la clase capitalista y sus funcionarios en las universidades, escuelas y lugares de enseñanza, la historia tiene que enseñarse de una manera académica y sesgada, sin ninguna relevancia para el presente. Siguen vendiendo el mito según el cual las clases y la propiedad privada siempre han existido, en un intento de justificar la “eterna” naturaleza de la explotación capitalista y la anarquía económica inherente a la misma.

Materialismo histórico: La filosofía marxista analiza las cosas no como entidades estáticas, sino en su movimiento y desarrollo vivo. Los hechos históricos son examinados como procesos. La evolución, sin embargo, no representa simplemente el movimiento de lo inferior a lo superior. La vida y la sociedad se desarrollan de una manera contradictoria, a través de “espirales que no constituyen una línea recta; un desarrollo mediante saltos, catástrofes y revoluciones, rupturas en la continuidad, la transformación de la cantidad en calidad, impulsos internos hacia el desarrollo, causados por la contradicción y el conflicto entre las diversas fuerzas y tendencias”. (Lenin)

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“el camino para un estudio global y multilateral del proceso de aparición, desarrollo y decadencia de las formaciones económico-sociales, examinando el conjunto de todas las tendencias contradictorias y reduciéndolas a las condiciones, perfectamente determinables, de vida y de producción de las distintas clases de la sociedad, eliminando el subjetivismo y la arbitrariedad en la elección de las diversas ideas “dominantes” o en la interpretación de ellas, y poniendo al descubierto las raíces de todas las ideas sin excepción y de las diversas tendencias que se manifiestan en el estado de las fuerzas productivas materiales. Los hombres hacen su propia historia, ¿Pero qué determina los móviles de estos hombres, y precisamente de las masas humanas?; ¿Qué es lo que provoca los choques de ideas y las aspiraciones contradictorias?; ¿Qué representa el conjunto de todos estos choques que se producen en la masa entera de las sociedades humanas?; ¿Cuáles son las condiciones objetivas de producción de la vida material que crean la base de toda la actividad histórica de los hombres?; ¿Cuál es la ley que rige el desenvolvimiento de estas condiciones? Marx concentró su atención en todo esto y trazó el camino para estudiar científicamente la historia como un proceso único, regido por leyes, en toda su inmensa diversidad y con su carácter contradictorio”. (Lenin, Karl Marx – Breve esbozo biográfico, con una exposición del marxismo).

http://www.luchadeclases.org/historia-y-teoria/en-defensa-del-marxismo/974-que-es-el-marxismo-iii.html

Teoría económica marxista:

En el momento en que los economistas clásicos predecían el surgimiento del “libre comercio”, Marx explicaba que la competencia conduciría al monopolio, al quedar eliminadas las empresas más débiles.

Hoy en día, 200 empresas y 35 bancos (o empresas financieras) controlan la economía británica, representando el 85% de la producción nacional. Este desarrollo se llevó a cabo durante los últimos siglos a través de la competencia despiadada, las crisis y las guerras.

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El modo de producción capitalista implica la existencia de una serie de condiciones. En primer lugar, debe existir una gran clase de trabajadores desprovistos de propiedad [1] que. por lo tanto, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para vivir. Esto significa que, bajo el capitalismo, el concepto conservador de una “democracia de propietarios” es un absurdo, porque si la masa de la población poseyera la propiedad suficiente para satisfacer sus propias necesidades, los capitalistas no encontrarían trabajadores para generar sus ganancias.

En segundo lugar, los medios de producción deben estar concentrados en manos de los capitalistas.

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La venta de fuerza de trabajo plantea un problema. Si “nadie queda estafado”, si el trabajador recibe en forma de salario el valor total de su mercancía, ¿En qué consiste entonces la explotación? ¿De dónde procede la ganancia obtenida por el capitalista?

La explicación radica en el hecho de que lo que el trabajador ha vendido, no es su trabajo (que se realiza en el proceso de producción), sino su fuerza de trabajo – su capacidad para trabajar. Una vez que el capitalista la ha comprado, es libre de usarla como considere oportuno. Como explicó Marx: “Una vez que el trabajador entra en el lugar de trabajo, el valor de uso de su fuerza de trabajo así como su utilización, que consiste en trabajo, pertenece al capitalista”.

La plusvalía:

Como veremos en el siguiente ejemplo, la fuerza de trabajo que el capitalista compra es la única mercancía que, cuando se consume, produce un valor añadido más allá de su valor intrínseco.

Tomemos como ejemplo un trabajador que hila algodón. Supongamos que se le paga 5 euros por hora y que trabaja ocho horas al día. Después de cuatro horas, se produce una determinada cantidad de hilado por valor de 100 euros. Este valor de 100 euros se puede dividir de la siguiente manera:

Materias primas: 50 euros (de algodón, huso, electricidad)
Deterioro: 10 euros (uso y desgaste)
Nuevo valor: 40 euros.

El nuevo valor que se creó en cuatro horas basta para pagar el salario del trabajador por las ocho horas de su jornada completa. En este momento, el capitalista ha cubierto todos sus gastos (incluidos todos los “costes salariales”). Pero por ahora, aún no se ha creado plusvalía (ganancia) alguna todavía.

Durante las próximas cuatro horas, el trabajador volverá a producir 50 kilos de hilado, que siguen valiendo 100 euros. Y de nuevo, 40 euros de nuevo valor se crearán. Pero esta vez los costes salariales ya están cubiertos. Por lo tanto, este nuevo valor (40 euros) constituye la plusvalía. Tal y como decía Marx, la plusvalía (o ganancia) es el trabajo no remunerado de la clase obrera. De ésta misma procede la renta del terrateniente, el interés del banquero y las ganancias del empresario.

La tendencia a la caída de la tasa de ganancia:

Bajo la presión de la competencia nacional e internacional, los capitalistas se ven obligados a revolucionar constantemente los medios de producción y aumentar la productividad. La necesidad de ampliar sus negocios les obliga a dedicar una proporción creciente de su capital a la maquinaria y las materias primas, y una parte cada vez menor a la fuerza de trabajo, lo cual provoca una reducción de la proporción de capital variable en relación al capital constante. Con la automatización y la tecnología industrial viene la concentración del capital, la liquidación de las pequeñas empresas y la dominación de la economía a través de grupos gigantescos

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Los capitalistas no dejaron de tratar de superar esta contradicción a través de la creciente explotación de los trabajadores – lo que aumenta la masa de plusvalía y por lo tanto, la tasa de ganancia – por medios distintos de la inversión. Para ello, aumentan la intensidad de la explotación de diversas maneras, por ejemplo, por velocidades de las máquinas cada vez mayores, el aumento de la carga de trabajo de cada trabajador o alargando la jornada de trabajo. Otra manera de restaurar la tasa de ganancia es la reducción de salarios de los trabajadores por debajo de su valor nominal (por la devaluación de la moneda, por ejemplo).

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Una de las principales contradicciones del capitalismo radica en el problema evidente que la clase obrera, como consumidora, ha de poder comprar lo que produce. Pero ya que no recibe bajo la forma de salario el valor total de su trabajo, no tiene los medios suficientes para ello. Los capitalistas tratan de resolver esta contradicción mediante la reinversión de la plusvalía en las fuerzas productivas. También tratan de vender sus excedentes en el mercado mundial en competencia con los capitalistas de otros países. Pero hay límites para esto, ya que todos los capitalistas del mundo están jugando al mismo juego. Por último, los capitalistas recurren al crédito a través del sistema bancario con el fin de aumentar artificialmente el poder adquisitivo de la población e impulsar la venta de productos que de otra manera no se venderían. Pero este método también tiene sus límites, ya que los créditos, con el tiempo, han de devolverse, con interés añadido.

Esto explica por qué, de forma periódica y regularmente, las fases de crecimiento son seguidas por períodos de recesión. La lucha febril por las cuotas de mercado provoca una crisis de sobreproducción. La naturaleza destructiva de estas crisis, acompañadas por la destrucción generalizada de capital acumulado (el cierre de fábricas, el abandono de las industrias), es indicio suficiente del callejón sin salida que representa el sistema capitalista.

Todos los factores que llevaron al crecimiento posterior a la Segunda Guerra Mundial han allanado el camino para las crisis y las recesiones. Lo que caracteriza la época actual, es la crisis orgánica que afecta al sistema capitalista. Si el capitalismo no se erradica, en algún momento, la clase obrera se enfrentará a una crisis como la de 1929. La humanidad no puede evitar el caos, el despilfarro masivo y la barbarie inherente al capitalismo, sin derrocar este sistema anárquico. Al eliminar la propiedad privada de los medios de producción, la sociedad podrá escapar a las leyes del capitalismo y desarrollarse de manera racional y planificada. Las gigantescas fuerzas productivas acumuladas en el marco del sistema capitalista permitirían acabar de una vez por todas con este escándalo que representa las crisis de sobreproducción en un mundo asolado por el hambre y la escasez. La eliminación de la contradicción entre, por una parte, el desarrollo de las fuerzas productivas y, por otra, el Estado nacional y la propiedad privada de los medios de producción, podría sentar las bases para la planificación internacional de la producción.

Sobre la base del socialismo, gracias a la ciencia y la tecnología modernas, el mundo podría transformarse en tan sólo una década. La transformación socialista de la sociedad es la tarea más urgente de la clase obrera mundial. La comprensión de la teoría económica de Marx es un arma indispensable en la lucha por el socialismo en Europa y en todo el mundo.

http://www.luchadeclases.org/historia-y-teoria/en-defensa-del-marxismo/1001-que-es-marxismo-iv.html

2 Respuestas a “Introducción al marxismo

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