El crepúsculo de la mente. La Pianista, de Elfriede Jelinek

la pianista

Fotograma de La Pianista. Película de Michael Haneke

En este artículo se comentan algunos ejemplos recientes del comportamiento autodestructivo y se hace un breve recorrido por algunas aproximaciones teóricas que estudian este aspecto del comportamiento humano. Tras hacer referencia a algunos estudios científicos, se analiza «La Pianista», la novela autobiográfica de Elfriede Jelinek (la actual premio Nobel de literatura). Partiendo de dicha narración en primera persona del sadomasoquismo y la automutilación, se analizan algunos aspectos claves en este tipo de paciente como: la elección del cuerpo como campo de batalla, la relación entre conducta autolesiva y la alexitimia, su tendencia a la exoactuación y sus problemas de identidad, entre otros.

INTRODUCCIÓN

«Se buscan hombres, jóvenes y robustos, de entre 18 y 30 años, para ser devorados». Este es el anuncio aparentemente inofensivo que colgó en Internet el apodado «Caníbal de Rotenburgo» hace un par de años. Como seguramente recordaréis, la víctima acudió voluntariamente a esa cita en la que por fin lograría lo que llevaba anhelando tanto tiempo: incorporarse al cuerpo de otra persona, en definitiva, dejar de ser él mismo.

Los forenses que examinaron al caníbal no encontraron en éste síntomas psicóticos.

En cambio, no se descartaba esa posibilidad en la víctima, también se barajó la hipótesis de que padeciera algún trastorno de la identidad sexual. Es imposible determinarlo, dado que apenas hay información disponible. Sólo se sabe que había arreglado su testamento antes de participar en su última cena y que fue él quien impuso el ritual: él le pidió al caníbal que le cortara el pene y que lo cocinara para comérselo juntos.

También se sabe que tardó 10 horas en desangrarse y no hizo nada para seguir vivo.

Sea lo que fuere lo que se le pasó por la cabeza, lo que está claro es que su instinto de supervivencia estuvo aquel día totalmente eclipsado por su deseo de morir.

Este ejemplo superlativo de autodestrucción por medio de otra persona ilustra alguno de los aspectos que voy a tratar en mi presentación: el absoluto rechazo que sienten algunas personas respecto a su cuerpo y lo que, en mi opinión subyace a ese repudio, el desprecio a su subjetividad. Este aspecto llevado al extremo se traduce en algunos casos como el que acabo de comentar en el deseo de convertirse en una cosa (un alimento) para el otro.

Pero sin llegar hasta este punto se pueden observar en la clínica algunos fenómenos relacionados como pueden ser las conductas autolesivas, la automutilación o algunos trastornos de la imagen corporal como los trastornos de la alimentación o los trastornos dismórficos. Fuera de la clínica, y de una manera socialmente aceptada, tenemos a todas esas personas que se someten a intervenciones de cirugía plástica para «convertirse en otras personas». Un reciente estudio de Nancy Andreasen(1) pone de manifiesto que un porcentaje considerable de personas que se someten a dichas intervenciones podrían ser diagnosticados de trastorno dismórfico.

Para seguir leyendo pinche aquí.

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