Galileo. Joseph Losey adaptando a Bertolt Brecht. Bienvenidos al siglo de la duda

Galileo

No se me ocurren dos artistas más adecuados para tratar la figura histórica de Galileo Galilei que Joseph Losey y Bertolt Brecht, principalmente por su talento, honestidad artística y lucidez política. Tan solo me viene a la cabeza el director alemán Werner Herzog, que seguramente se habría interesado más por la psicología del personaje y la épica de su hazaña,  y algo menos por las implicaciones políticas (la capacidad de penetración psicológica de Herzog está muy por encima de la media).

Losey y Brecht, sin duda, están más interesados por los factores políticos de este periodo histórico. El director estadounidense adaptó en el año 1974 la obra de Brecht conservando la puesta en escena teatral original, el hombre tras la cámara prácticamente desaparece. Los diálogos son brillantes, de gran interés histórico, humorísticos en algunas escenas; el carismático actor Chaim Topol, en el papel de Galileo, es otro de los atractivos del film. Brecht y Losey colaboraron juntos durante los años 30, no obstante aquí el guión corre a cargo del propio Losey y de Barbara Bray; Brecht ya había fallecido.

La reputación de Brecht en teatro y poesía es de sobra conocida, además de su compromiso político. En cuanto a Losey, fue el creador de películas tan lúcidas y perturbadoras como El Sirviente, con Dirk Bogarde; es un creador que no deja indiferente y que suele poner enfermo a la burguesía.

Se podría decir que el film hace un análisis marxista muy lúcido de las relaciones de poder y las implicaciones ideológicas en el contexto histórico, una de las razones de que la profundidad de penetración del film sea superior a la media. Galileo demostró empíricamente la teoría heliocéntrica de Copérnico: la Tierra ya no era el centro del universo sino que los planetas giraban alrededor del Sol. Por este descubrimiento Galileo se enfrentó a la iglesia del siglo XVI y a su brazo represor, la Inquisición.

Esta película trata temas de plena vigencia en nuestros días, temas que solemos tratar en la Ballena: el control ideológico del poder sobre la ciencia, el poder que el conocimiento científico (libre de ideología reaccionaria) tiene para liberar a los pueblos de la ideología de sumisión que los domina, las implicaciones que los paradigmas epistemológicos tienen como facilitadores o entorpecedores del progreso científico, la necesidad de la ciencia y la aplicación correcta del método científico en toda sociedad que se pretenda avanzada, la rigidez dogmática del poder y la sociedad, el compromiso con la búsqueda de la verdad…

Seguramente otros creadores de cine y teatro no habrían sabido ver que los poderes económicos del siglo XVI (incluida la iglesia) sostenían su control ideológico en los altavoces del Vaticano. Si se demostraba la falsedad de los dogmas, dicho control social se tambalearía. Como Galileo dice en el film, “es el siglo de la duda”. Lo mismo se podría decir ahora si los pueblos comenzasen a cuestionar los principales dogmas del capitalismo, y, especialmente, del capitalismo neoliberal. Los economistas pagados por los poderes económicos, disfrazan ideología de ciencia, son los voceros actuales de dichos poderes para perpetuar su constante dominio y saqueo sobre los pueblos.

Cabe puntualizar que el film muestra que una parte de la burguesía italiana apoyaba a Galileo en contra del Vaticano; la era del capitalismo embrionaba, la burguesía veía en los inventos de Galileo y en el cuestionamiento de los dogmas vaticanos una manera de ganar más dinero y poder, ulteriormente el antiguo régimen progresivamente cedería terreno ante la nueva burguesía industrial y los banqueros. Este análisis es otro de los méritos especiales de esta película. ¿Y no estamos precisamente ahora en nuestros días en un nuevo cambio de régimen? Los grandes capitales están derrumbando los estados-nación tal como los conocíamos, en aras de un mayor dominio y explotación. La dialéctica de la historia, pero en esta ocasión las viejas instituciones no se derrumban mediante la hegemonía ideológica científica, sino mediante la corrupción del sistema capitalista sobre la ciencia.

La ciencia avanza porque se basa en conocimientos lógico-empíricos, si nuevas evidencias refutan una teoría, la teoría deberá revisarse; por contra, la sociedad avanza muy lentamente, debido a su rigidez de pensamiento y a los dogmas que los poderes capitalistas están interesados en perpetuar mediante su poderosa red de comunicación.

Como dijo Arthur Schopenhauer:

“Toda verdad pasa por tres etapas: primero es ridiculizada, luego, violentamente rechazada, y, finalmente, aceptada como obvia”.

Pasajeros en el Vientre, que disfruten de la película.

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2 Respuestas a “Galileo. Joseph Losey adaptando a Bertolt Brecht. Bienvenidos al siglo de la duda

  1. Hola! Acabo de ver la película y sobre la articulación capitalismo-ciencia, considero que la ciencia trabaja para el capitalismo. Si bien en la película lo que aparece es mantener al pueblo unido en una identificación (Dios ama a todos por igual) como estrategia de control social -la sumisión de la que se habla en la película- y que una función de la ciencia, en tanto conocimiento, sería darle herramientas a un supuesto pueblo ignorante para su poder de decisión, lejos está la ciencia de ocupar ese lugar. Creo que la época en la que escribe B. Brecht -surgimiento del comunismo en pleno auge positivista- es lo que lleva a considerar que el pueblo es ignorante y que la ciencia -conocimiento “moderno”- podría salvarlos. Pues bien, nada más fascio que una forma de conocimiento que se considera la “única” “aceptada” y/o “oficial”, porque la ciencia no es más que una forma de producción de conocimiento, y nada más fascio que considerar que el que no es burgués, blanco, que cree en un solo dios omnisapiente y omnipotente, es un ignorante. Estoy absolutamente de acuerdo en cuestionar los fundamentos mismos de este tipo de organización social que ha dado en llamarse capitalismo, y para buscar ejemplos de organización social no capitalistas, hay que buscarlos en sociedades que se hayan desarrollado por fuera del mismo, aunque luego hayan sido aniquiladas por el mismo capitalismo, como por ejemplo la etnia colla, en donde, antes de la colonización europea, cuando podían vivir a su manera, no existía la propiedad privada, por lo tanto tampoco existe algo como el delito del robo, tampoco existe el dinero, lo cual no supone que no haya una forma de organización comunitaria con funciones definidas. En fin, la ciencia surge, se desarrolla y trabaja para el capitalismo, ¿quién banca las investigaciones? Y me da igual si es el Estado capitalista o el capitalismo privado. La injusticia de este sistema capitalista es que no hay un sólo lugar en la Tierra que no sea capitalista.
    Saludos
    Vicky

    • Efectivamente, el capitalismo financia la ciencia, pero no en todos los casos. Tenemos por ejemplo a Cuba, al no estar las investigaciones sujetas al principio de maximización económica o el permanente control de población, y pese a ser un país modesto, ya han desarrollado 4 vacunas contra el cáncer.

      Creo que hay que distinguir entre una ciencia libre y una ciencia dominada por intereses. La ciencia dominada por intereses puede convertirse efectivamente en un instrumento más de control social y hasta de asesinato, por ejemplo cuando se crean enfermedades en laboratorio. Pero una ciencia libre nunca puede ser fascista, es el progreso, como dice el protagonista, “es el siglo de la duda”. La filosofía también produce conocimiento, pero ha estado en permanente evolución, con sus facciones más reaccionarias, como puedan ser los liberales, y con sus facciones más progresistas como el marxismo. En la ciencia ocurre igual, el problema es que la ciencia necesita mucho dinero, de ahí que sea más susceptible de estar controlada. Pero el método científico es la forma más segura de acercarnos a la verdad de los fenómenos. Un conocimiento que está en permanente cuestionamiento y que trata de verificarse de forma lógica y empírica es lo contrario de algo fascista. Fascista es el control capitalista de los paradigmas epistemológicos de los que parte la ciencia y la manipulación de los experimentos.

      Ya no podemos ni debemos tratar de volver a las tribus. La evolución continua.

      Gracias por el comentario.

      Un saludo!

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