Carta de amor encontrada en la basura

Unt.

No quiero nada contigo, solo quiero que asumas tu responsabilidad, me dejes hablar y terminemos con esto. No puedes tratar así a la gente, es maltrato psicológico. Todas las exparejas hablan, desde el respeto, porque es necesario y beneficioso para ambos: las heridas se curan, se da un sentido a lo sufrido, se aprende de lo sucedido, se recupera una amistad y un cariño para toda la vida. Te hiciste un daño brutal, en extremo absurdo e innecesario; perdiste una relación, en tus mismas palabras, preciosa; me estas haciendo un daño brutal y sinsentido; todo, todo, todo, por no querer escucharme. Habiendo pasado tanto tiempo no tienes justificación ética para seguir tratándome así. A día de hoy no se ni por qué destruiste la relación, y la amistad; ni por qué, según tú, te mentí; ni en qué te mentí; ni por qué me faltas al respeto (tanto tú como tus padres me debéis disculpas). ¿Yo qué te he hecho para que me trates así?, ¿qué te piensas de mí, que soy un hijo de puta o algo similar?, ¿realmente tú misma te lo crees?, ¿por qué no me dejas hablar?, ¿me tienes miedo?, ¿haces esto para subirte el ego?, ¿qué demonios te ocurre?.                                                                                                   Piensa de modo racional, no es a mí a quien temes, sino a confrontar tu feo interior en el espejo, y mientras no veas esta realidad seguirás cometiendo los mismos errores: vas a seguir destruyendo relaciones una tras otra, en cuanto te sientas insegura.

No lees mi pensamiento, no sabes lo que pienso o siento (ya solamente esto invalida toda tu absurda “tesis”sobre mi). La verdad es que no se qué os enseñan en la carrera, en varias ocasiones me di cuenta de que no sabías pensar de modo racional, por ejemplo confundías correlación con causalidad.

¿Recuerdas cuando te agobiaste imaginando que iba a ir a tu casa a gritarte?, nunca sucedió, pero tú hablabas de ello como si hubiese ocurrido; ¿aún mantienes que no paraba de escribirte mails ofensivos?, fueron 3 mails, de un parrafito, como consecuencia de la brutalidad que me habías hecho tú antes; ¿pensabas que estaba con otras chicas?, ni siquiera existían. ¿Pensabas que estaba contigo por estar?… Y así podríamos seguir con un delirio tras otro, ninguno quisiste contrastarlo con la realidad.

Comprendo que, debido a mi confusión, sufrieras, lo incomprensible es que no me lo dijeras, que no quisieras escucharme, ni hacer nada por resolver o construir. Yo creía que estabas bien conmigo, si me hubieses expresado asertivamente tu sufrimiento, o tu ira, habría empatizado contigo y no te habrías trastornado. Tu misma dijiste que la comunicación que teníamos no la tenía nadie, ¿por qué la destruiste?. Si algo estoy harto de comprobar es que si hay amor, humildad, honestidad y voluntad, si no hay incompatibilidad u obstáculo insalvable, los problemas siempre se resuelven hablando.

En tus mismas palabras, yo era muy completo y tenía todo lo que tú deseabas (y lo que tú deseas, sinceramente, no existe), por tanto, ¿cómo es posible que no te des cuenta de que has hecho todo lo posible por inventarte ridículas excusas para destruir la relación? Te volviste paranoica y ya no se pudo hacer nada. Perdiste el control.

Me has dejado colgado, rayado, traumatizado, devastado, con sentimientos de culpa… Nadie va a luchar por ti tanto como he luchado yo: Empaticé con tu dolor, traté de entenderte, te dije mil veces que lo sentía, traté de identificar y cambiar errores y defectos, trato de contener el odio y el asco que me genera tu comportamiento deshumanizado. Te lo he dado todo, me he dejado el alma, la cabeza y el corazón, cualquier chica mataría por algo así, y no he recibido nada: total desprecio. No me dejaste ni expresar mis sentimientos por ti. A veces siento asco en mis genitales, por haberlos introducido en tu cuerpo, tal es el destrozo psicológico que has hecho.

¿Quién, en su sano juicio, toma decisiones sin pensar y sin posibilidad de rectificación? ¿Quién, en su sano juicio, huye de la persona que ama, cuando esta quiere dárselo todo?

Tu dijiste que yo era una bellísima persona. Yo no he cambiado, eres tú la que has cambiado. No supiste empatizar y entender que yo tengo un problema de ansiedad social, que tú quizás interpretaste como falta de interés en ti (no solo no empatizaste sino que encima te metiste con ello; es como si tu fueras coja y yo me metiera con tu cojera, rastrero a más no poder). No supiste valorar que yo puse mis defectos sobre la mesa desde el principio; nadie es tan sincero, tú no lo fuiste. Me dijiste que nadie se daba como yo; estabas en lo cierto porque cuando te abrazaba te lo daba todo (imagínate lo que habría podido darte si me hubieses escuchado, sobre todo una vez resuelta mi confusión)

El miedo, los celos, la ira no expresada (que se convierte en veneno si se queda dentro)…, son las emociones que más ciegan y distorsionan la realidad. Construiste una realidad delirante sobre mí y lo nuestro, ni te molestaste en contrastar con los hechos. Otelo se dio cuenta de su locura, pero tú ni siquiera dudas. El miedo te hizo ver fantasmas del pasado, cuando no había ningún peligro (yo no soy el gilipollas ese argentino que te puso los cuernos 30 veces). Cuando hay mucho miedo se ven peligros por todas partes: si tienes miedo a las arañas, verás arañas por todas partes, aunque no haya ninguna. Si tenías miedo a que yo te hiciese lo mismo que el papanatas argentino, sentías alarmas donde no las había, destruiste para ponerte a salvo. ¿Pero a salvo de qué?, ¿de un miedo por una amenaza real? Obviamente no. Los sentimientos cambian y lo que yo te pude decir en un momento dado ya no tenía ninguna validez. Sin embargo tú te grabaste a fuego los errores que cometí al tratar de interpretar a ciegas lo que me pasaba, de ahí que te dijera que había sido perjudicial ser tan sincero. Tu interpretación fue paranoica y creíste que te iba a mentir y a ocultar cosas.        Es increíble que, habiendo pasado tanto tiempo, aún persista tu delirio.

Creo que no tienes un amor propio sano, como formación reactiva a tus carencias has desarrollado un ego insano. A esto súmale tus creencias totalitarias sobre las relaciones, esa especie de purismo talibán. Como eres tan insegura la señal de alarma que preserva tu precaria autoestima se dispara fácilmente, si absurdamente crees que he pisado tu orgullo reaccionas visceralmente; o quizás es esa pérdida total de control, síntoma que también padece tu madre, la variable clave que te lleva, ya sin remedio, a : dañar al otro, destruir y huir hacia adelante, sin la menor consideración por los demás. Hasta la siguiente parada, donde lógicamente te volverá a pasar lo mismo.        Los problemas psicológicos siempre son multicausales.

Tanto perdiste el control que te imaginaste que yo me había liado con alguna de tus amigas. Te has dejado de hablar con un montón de amistades por esto, por querer huir, pero no vas a poder huir de ti misma. Si conmigo te ha pasado esto, que persona más formal que yo en estos temas no vas a encontrar en tu vida, no se qué vas a ser de ti con el siguiente que conozcas.

Viendo a tus padres no me extraña tu total falta de educación y tus comportamientos neuróticos. ¿No ves que tu madre tiene problemas psicológicos: hipocondría, inseguridad, nulo control de la expresión emocional..? Al menos ella fue capaz de decirme un “lo siento”, después de faltarme al respeto a mi, a ti, y a sí misma.

No solo me ignoras sino que encima tuviste la desfachatez de pasarte dos veces por el bar, la segunda después de haberte enviado unas flores con una carta de amor,  sin ninguna intención de responderme, con una prepotencia y falta total de educación, repelente, sin el menor respeto por mis sentimientos, dándome la espalda cuando te pregunté, dejándome con la rayada de “me has mentido” para siempre. Qué niñata, qué vergüenza, qué asco. Por cierto, hay que tener la autoestima por los suelos para necesitar subirte el ego de una manera tan denigrante. Pero no quiero entrar a enumerar todas tus faltas de respeto. Lo único que tengo claro es que debería haberte dado la patada a las primeras faltas de respeto que me hiciste, a los pocos meses de conocernos, y en especial cuando regresaste a mi después de dejarme por primera vez, tratándome como me trataste, insultándome y después ignorándome (porque te imaginaste cosas). Y a otro con niñaterías.

Tuviste suerte de contar en todo momento con cierto confidente, cuyo nombre no voy a mencionar, que no se por qué te daba la razón en todo, como si fueses una víctima, quizás proyectando en nosotros su propia frustración personal con cierta amiga tuya, una persona que además, en mis peores momentos no tuvo la menor empatía y sí la mayor crueldad, haciéndose llamar mi amigo. No me extraña que después de volver no quisieras pasarte por cierto bar, porque temías que, los que conocían la historia, te pusieran a caldo. Pero no, la gente no es tan maleducada como tú.

Es muy apestoso, que haciendo lo que haces, trates de dar una imagen de madurez y responsabilidad para con los demás. La hipocresía es lo que más apesta.

Si el hecho de habértelo aguantado todo, de estar sufriendo por ti, de seguir aquí armándome de una paciencia sobrehumana, no es, por sí solo, una prueba del amor más fortísimo que nadie te va a dar en tu vida, has perdido el juicio. Tienes una neurosis brutal, nunca había visto nada igual.

Pecas de una total ausencia de autocrítica: jamás reconoces tus errores, jamás te disculpas, puedes tratar como a la mierda a un ser humano sin el menor remordimiento, y encima manipularle, como hiciste conmigo tantas veces. Es asqueroso.

Con todo el mundo eras empática, (incluso ingenua: te creías las gilipolleces que cuenta a las pibas el R.  sobre su supuesto maltrato paterno), menos conmigo, que es con quien tenías que serlo. Proyectas en mi lo que no aceptas de ti.

A la gente hay que valorarla por los hechos, y el hecho es que, aún en mis peores equivocaciones, todo lo hice para no dañarte. Siempre te di todo lo que tuve. Nunca me preguntaste por qué yo estaba mal. Tú solo querías que yo llegase a tu ideal; eso no es amar. Siempre era yo el que daba (sentía esa presión), también sentía que si te hacía criticas te irías, ¿y tú qué dabas?, siguiéndole el rollo a sinvergüenzas que pretendían ligar contigo delante de mí, nunca me has tenido el menor respeto.

A veces un ser querido muere sin que la persona haya podido decirle todo lo que sentía. El dolor es tan severo que le causa obsesiones, u otras neurosis, que no le permiten cerrar el pasado y rehacer su vida. A mí me pasa algo similar, la diferencia es que tú estas vive, y por lo que parece no te da la gana permitirme hablar. No puedo cerrar el pasado si no me dejas hablar.

Básicamente lo que me sucedió contigo fue producto de un miedo inconsciente a abrirme a ti. Muchas personas desarrollan esta barrera si han recibido mucho daño en su infancia. Como mis sentimientos estaban reprimidos pensaba que algo me faltaba, que no podía ser tu pareja; sin embargo te quería muchísimo, no buscaba a ninguna otra, quería estar contigo siempre. Yo no podía entender por qué deseaba fundirme contigo, y al mismo tiempo te veía peor de lo que eras. Me agobiaba mucho, si no te decía lo que sentía reventaba. Esta ambivalencia también me sucede con mi familia, es lo que me está matando. Si trato de aceptar lo que has hecho, es tal el dolor que siento, que me vienen pensamientos suicidas y lo reprimo. Eres la única persona con la que he podido abrirme, si me tratas así es como regresar al trauma, una angustia de muerte que no se me va. Siempre que he querido a alguien me han hecho lo mismo, pero nadie ha sido tan deshumanizado como tu, obviamente.

Ya es lo suficientemente duro que me pasase esto contigo, como para que encima me tortures. Para mi todo esto ha sido como si a un preso perpetuo le abres la celda, le prometes todo un mundo de cosas que él jamás ha visto, y cuando va a salir se la cierras en las narices, y, sin explicación alguna, no le vuelves a hablar nunca más. Alguien tan acostumbrado al sufrimiento, después de algo así ya no lo puede soportar.

No es de querer bien cobrarse tanta venganza, y más por un daño que yo te hice sin querer. Yo nunca te rechacé, únicamente no podía ser tu pareja en aquel momento porque no lo podía sentir. Si hubiese sido un mentiroso, obviamente te habría dicho sí a todo, pero aunque lo hubiese intentado yo no puedo ser así. La confusión en la pareja es algo de lo más común, es doloroso, pero la gente no se vuelve loca y agresiva, ni trata al otro como a la mierda, como has hecho tú, destruyéndolo todo. Fíjate el triunfo que habría sido haber puesto de tu parte para sacar adelante la relación, y lo unidos y fortalecidos que habríamos salido, la plenitud y la felicidad que habríamos obtenido.

Yo necesitaba tiempo, seguridad, estabilidad y mucho amor. Nada de esto quisiste darme, con tus reacciones agresivas, destructivas e incomunicativas. A pesar de ello empezaba a estar mejor justo cuando te marchaste.

Imagínate que yo descubriera que estoy enfermo y temiera haberte contagiado, no habría podido ni decírtelo, es demencial. El amor se crea construyendo juntos, superando problemas, perdonando errores… Amar es confiar y empatizar. Tú no sabes amar, no sabes confiar, contigo era un “todo o nada” desde el principio, es demencial. Eres la única persona en el mundo que no se fía de mi y que no ve quien soy. Querías el ideal de “Un lugar en el mundo”, y lo encontraste, cual aguja en un pajar, pero no te das cuenta de que eres tú la que no estas a la altura. Cuando amas a alguien no le faltas al respeto ni le desgarras, como hiciste las dos veces que me dejaste. Eso no es amar, eso es cinismo y egoísmo, no tienes ni remordimientos. Intenta imaginar lo que siento cada vez que no me respondes…, es la peor sensación de muerte que te puedas imaginar. Decía G. B. Shaw: “El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia: esa es la esencia de la inhumanidad”

Si ninguna de tus amigas te ha dicho algo, como así lo creo (A.  negaba todas tus malas acciones), lamento decirte que no tienes buenas amigas, que son tan inconscientes e inmaduras como tú. Los amigos se dicen la verdad y no se cubren en sus errores e inmoralidad. Así no se madura nunca, tú ya no tienes edad para actuar así. ¿Eliges la mediocridad?

Establecer un vínculo afectivo es una responsabilidad, si decides destruirlo ten la decencia de dejar hablar y dar explicaciones coherentes, sé responsable con la persona a la que vas a causar un daño tan grande.

Ibas de libre y madura, de risa. La libertad implica responsabilidad y consciencia de tus actos, no puede haber libertad si destrozas a tu hermano y no eres ni consciente de lo que haces. ¿Qué ocurriría si todos hiciéramos lo mismo? el caos.

¿Estas tan ciega que no ves lo muchísimo que te ha perjudicado tu actitud? No puedo creer lo que has hecho, destruir algo tan bello, humillar así a quien se supone querías. El amor es respeto, fidelidad, empatía, estar ahí…, en mi lo habrías tenido siempre. Yo nunca te haría daño. Tenías todo lo que siempre había soñado, podíamos haber tenido el cielo en la tierra, eres la única chica que realmente me ha gustado en mi vida. Como tú misma dijiste, nadie tiene lo que nosotros teníamos. Quería quererte con todas mis fuerzas. Siento que no vamos a volver a tener con nadie la inocencia y la ilusión que tuvimos, la gran belleza. Al final tendrás que darte de bruces con la realidad, producir gratuitamente semejante desgarro en las personas tiene sus consecuencias. Ni siquiera eres capaz de decirme si me has leído, con lo fácil que es escribir y dar alguna explicación. Como ni siquiera se si esto te llega tengo que volver a escribir.

Por estas y otras muchas razones no mencionadas es por lo que es vital que me dejes hablar. Todo el mundo piensa que eres una niñata, y algunos piensan cosas mucho peores. Yo no tengo la culpa de tus problemas psicológicos, y no tengo por qué pagarlos de esta manera tan cruel. Te pido que no seas una sinvergüenza y una cobarde y asumas tu responsabilidad, estas ejerciendo la peor de las violencias.

“La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio”

Nietzsche

PD. Un grito a tiempo es mucho más sano que callárselo todo para después explotar sin remedio. Quien es verdaderamente maduro no necesita ir de ello por la vida, así como quien es verdaderamente fuerte no necesita hacerse el fuerte ante los demás. La verdad es que ni me has respetado a mi, ni has respetado a nadie, si vas de lista por la vida la de hostias que te vas a llevar, a la gente no le gusta que les utilicen, y no son tontos como tú te crees. Parece que en cuanto se te pasó el enamoramiento absurdo e infantil que tuviste, y la dependencia conmigo, aprovechaste para hacer el mayor daño del mundo, mi error fue no verlo venir. Yo, a diferencia tuya,  te quería de verdad.

Si te defraudé es porque soy humano, la idealización del enamoramiento se ha de resolver hablando, conociendo de verdad a la otra persona, construyendo, superando los problemas que se presenten, etc. Sólo la gente que cree en Disney se queda en la primera etapa. El amor se construye con amor.

2 Respuestas a “Carta de amor encontrada en la basura

  1. Buenas noches,

    [..] acabo de leerte por recomendación de una amiga. [..] es la peor persona que he conocido, es mala, mentirosa e hipocrita. Jamás me trataron como me trató ella, solo se importa a sí misma y a las buenas amigas que tenía las destrozó a todas a raíz de salir contigo, te entiendo porque me da asco haberla querido un día y me da vergüenza que me vinculen con ella.
    Ánimo, un abrazo.

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