La izquierda y la cuestión nacional española. ¡Qué oportunidad perdida!

El carácter reaccionario es aquel que está siempre en la opción de la pulsión de muerte, gozando en destruir sin la preocupación de construir. Decía Ortega en Meditaciones del Quijote:

“La negación aislada es una impiedad. El hombre pío y honrado contrae, cuando niega, la obligación de edificar una nueva afirmación. Se entiende de intentarlo. Así nosotros. Habiendo negado una España nos encontramos en el paso honroso de hallar otra”.

La izquierda independentista catalana es claramente reaccionaria. Trabajan para desunir, para enfrentar, para destruir, como ellos dicen, el régimen del 78; y para hacerlo, curiosamente, colaboran con las élites catalanas que pactaron aquel régimen. No hay atisbo alguno de preocupación por el envés que debería acompañar a toda destrucción, la creación. ¿Qué van a crear y con qué fuerzas? Eso es indiferente. Todos sabemos el disfrute que produce destruir. Pero es que tampoco están destruyendo este régimen, muy al contrario, están alimentando opciones del españolismo más rancio como Ciudadanos, a la par que aumentando el descrédito hacia una izquierda absolutamente desnortada que da la espalda a su propio país.

Qué oportunidad única perdida para haber recuperado un discurso propio sobre la cuestión nacional española, para haber recuperado una identidad digna, sacando a relucir nuestros enormes valores históricos de entre la basura de la leyenda negra anti-española y las fuerzas reaccionarias, y revertir el síntoma de inferioridad derivado que tenemos los españoles desde hace siglos. Qué ceguera estratégica pretender hacer una España más débil frente a la voracidad del capitalismo internacional. Qué estupidez pelearse por trozos de tela que nada significan y olvidar la lucha de clases caminando de la mano con la burguesía más abyecta.

Ni la derecha ni la izquierda españolas enfrentan sus fantasmas del pasado. Una izquierda acomplejada que ha destruido toda posibilidad de construir una identidad española digna, y una derecha miserable incapaz de enfrentar su genocidio. Pero al pasado le da igual que no se le atienda, si la palabra es destruida se va a expresar en síntomas, como el sometimiento de la derecha a sus símbolos, o como la histeria de una izquierda que ha perdido totalmente su identidad.

El sujeto posmoderno cada vez tiene más dificultades para individualizarse con identidad propia, y en triste desamparo se aferra a las pseudo-identidades que la ingeniería social le ofrece: feminismo, independentismo, animalismo…, que producen luchas, que de puro atomizadas, no sirven para nada, cuando no enfrentan a la gente entre sí por cuestiones que a veces sólo están en la ideología, y no en la realidad.

La cuestión nacional española, que de por sí arrastra todo tipo de basura de cinco siglos, se encuentra con la dificultad añadida de la ingeniería social de la desestructuración psíquica individual.

Para introducirnos en la cuestión de la ingeniería social recomiendo cualquiera de mis emisiones.

Para introducirnos en la reflexión sobre la cuestión histórica de la cuestión nacional española recomiendo la siguiente charla:

La izquierda y los nacionalismos en España.

Intervienen:

Francisco Frutos (ex-secretario general del Partido Comunista de España)

Pedro Insua (filósofo)

Santiago Armesilla (politólogo).

 

 

Una respuesta a “La izquierda y la cuestión nacional española. ¡Qué oportunidad perdida!

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