Archivo de la categoría: POLÍTICA

La izquierda indefinida

El politólogo Santiago Armesilla nos ofrece unas herramientas filosóficas fundamentales para tratar de comprender la situación de la izquierda española en el presente.

Siguiendo las categorías de Gustavo Bueno, Podemos sería una izquierda fundamentalista que ha cristalizado en un partido los procesos de la izquierda extravagante y divagante. Sus bases filosóficas se pueden encontrar en pensadores posmodernistas como Jean-François Lyotard o Ernesto Laclau, entre otros.

Para Lyotard los grandes relatos (marxismo, cristianismo, iluminismo y capitalismo) habían caído, era necesario rescatar la otredad, los pequeños relatos que habían sido olvidados por los grandes relatos; es decir, la lucha de la mujer, los homosexuales, los animales, los indígenas, etc. Laclau, por otro lado, reinterpreta de forma particular el concepto gramsciano de hegemonía. Para Laclau es fundamental el combate por los significantes vacíos, es decir, palabras políticas de uso común como Estado, nación, patria, clase social, etc, son significantes vacíos; la labor de Podemos, en este caso, sería dotar de significado a estas palabras y disputárselas a la derecha en la arena política, con un fin proselitista o hegemonizante.

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La izquierda y la cuestión nacional española. ¡Qué oportunidad perdida!

El carácter reaccionario es aquel que está siempre en la opción de la pulsión de muerte, gozando en destruir sin la preocupación de construir. Decía Ortega en Meditaciones del Quijote:

“La negación aislada es una impiedad. El hombre pío y honrado contrae, cuando niega, la obligación de edificar una nueva afirmación. Se entiende de intentarlo. Así nosotros. Habiendo negado una España nos encontramos en el paso honroso de hallar otra”.

La izquierda independentista catalana es claramente reaccionaria. Trabajan para desunir, para enfrentar, para destruir, como ellos dicen, el régimen del 78; y para hacerlo, curiosamente, colaboran con las élites catalanas que pactaron aquel régimen. No hay atisbo alguno de preocupación por el envés que debería acompañar a toda destrucción, la creación. ¿Qué van a crear y con qué fuerzas? Eso es indiferente. Todos sabemos el disfrute que produce destruir. Pero es que tampoco están destruyendo este régimen, muy al contrario, están alimentando opciones del españolismo más rancio como Ciudadanos, a la par que aumentando el descrédito hacia una izquierda absolutamente desnortada que da la espalda a su propio país.

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La dictadura de la corrección política

Parece que el último en recibir un linchamiento público en redes sociales y medios ha sido Manolo Sanchís, por una broma infantiloide, que seguramente esta fuera de lugar, pero que todos hemos hecho alguna vez. Lo grave es que entre todos estemos construyendo una auténtica dictadura de pensamiento donde prácticamente todo es susceptible de ser acusado de delito de odio. Donde hay que callar opiniones para no herir una de las tantas miles de sensibilidades que pueden verse ofendidas. Donde se aplaude a los guardianes de la moral, a esos que, a diferencia de Sanchís, actúan motivados por la mayor inquina, y se creen con derecho a juzgar personas, a insultar y hasta a amenazar de la forma más grave. Quizás si practicasen más el humor tendrían menos veneno, pues el humor permite canalizar impulsos antisociales de forma sana. Taponar todas las vías de una expresión sana de nuestros impulsos menos pro-sociales, genera neurosis y violencia. No se construye una sociedad mejor persiguiendo y linchando, se construye dialogando, estudiando y reflexionando. El perseguidor  no pretende construir, proyecta en los demás el pequeño dictador a cuerda que le domina; persigue porque se siente perseguido, constriñe porque se siente constreñido.

Ahora que estamos casi en navidad recuerdo la escena bíblica, todo un pueblo escupiendo en la cara de Jesús y dejando libre al ladrón Barrabás. Parece que filogenéticamente seguimos siendo infantes. Pedimos a gritos un dictador, como el niñito pide a gritos el castigo de papá, así no se responsabiliza de nada pero lava su culpa.

Jamal Zougam ¿Chivo expiatorio del 11-M?

Después de más de 13 años seguimos sin saber quienes están detrás de los atentados del 11-M, y lo más grave es, quizás, que el público en general no se lo preguntó nunca.

Lo único que podemos afirmar es que al señor Jamal Zougam le fabricaron pruebas incriminatorias, de forma tan chapucera, además, que no constituyen pruebas de nada.

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